Dolor Pélvico Crónico Fisioterapia

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Dolor según la OMS es “una experiencia sensitiva y emocional desagradable, asociada a una lesión tisular real o potencial», lo que nos viene a decir que es posible que experimentemos dolor aunque tras varias pruebas de imagen no nos muestren que hay una lesión de alguna estructura del cuerpo lesionada, inflamada, rota, etc. Y es entonces cuando viene el dilema, porque es entonces cuando tanto  terapeuta como el paciente tenemos que empezar a trazar un camino para intentar conocer y entender como funciona el cuerpo frente al ese dolor.

El primer apellido, pélvico, es porque en este caso la experiencia se focaliza en una parte concreta del cuerpo. Fundamentalmente a nivel de abdomen inferior, la pelvis, sus estructuras músculo-esqueléticas, nerviosas y viscerales. Si no conoces esta parte te aconsejo que antes eches un vistazo a nuestro blog “¿quieres conocer el suelo pélvico?”. Así podrás acercarte y conocer mejor esta parte de la que hablamos. Conocer siempre es un plus para entender tu cuerpo, su funcionamiento y en el caso de que exista dolor poder ubicarlo o describirlo mucho mejor. Ambas cosas serán beneficiosas para ti y para el personal sanitario que va a atenderte ante tu problema. 

Veamos ahora el segundo apellido, crónico. Según la OMS el dolor se diferencia atendiendo a diferentes clasificaciones: tiempo, intensidad, localización, patogenia, curso, farmacología, etc.

En este caso, la palabra crónico está dentro de la clasificación según su duración. Según este organismo se define como “ un dolor ilimitado en su duración que se acompaña de un componente psicológico”. No, esto no quiere decir que te estés inventando tu dolor o que necesites ir al psicólogo para tratar tu dolor (si, por supuesto, que un buen psicólogo puede ayudar a gestionar ciertos aspectos que pueden influir en la mejora de nuestro dolor, sin duda).  En algunas revisiones científicas establecen el dolor crónico como aquel que persiste más de 6 meses. 

Hablar del dolor es un tema complejo, ya que la expresión y manifestación del mismo es una sensación totalmente personal e intransferible. Que además se va formando, educando, aprendiendo y experimentando a lo largo de nuestra vida, y el cual depende de una esfera muy amplia (cultura, entorno, patologías previas, vivencias y un largo etc) . Por lo que desde todas las esferas de la sanidad no nos queda otra que estar actualizados a través de la ciencia y la experiencia para acompañar, tratar y reeducar el dolor del paciente en la medida de lo posible, siempre escuchado al mismo y no invalidando esta percepción de dolor que el paciente trae, por muy común que este sea.  

En el caso del dolor pélvico crónico, es un cajón donde incluimos dolor que puede proceder o bien de estructuras viscerales (como ovarios, próstata, útero…) ya que estas partes del cuerpo también poseen receptores del dolor. O bien de estructuras somáticas (como son los zonas musculares, cutáneas , nerviosas).

De entre las patologías más comunes que pueden provocar este dolor podemos encontrar algunas como son:

  • Endometriosis
  • Dismenorrea: dolor que cursa cuando tenemos la menstruación.  Síndrome premenstrual: conjunto de síntomas físicos y psicológico que se dan previos a la fase de sangrado de la menstruación. (Antes de nada me gustaría indicarte que estas dos causas de dolor son frecuentes pero no son normales, es decir, si la menstruación o el síndrome premenstrual duelen o imposibilitan hasta el punto de tomar altas dosis de medicamentos para poder llevar el ritmo de vida, tienes que saber que no es normal y que hay muchos profesionales de la salud que pueden ayudarte con esto).
  • Síndrome de congestión pélvica. 
  • Tumores en órganos pélvicos (cuello de útero, útero, ovarios, colon, próstata) y su correspondiente tratamiento o cirugías, conllevan a una serie de cambios en la estática pelviana así como en sus tejidos y vascularización interna que pueden derivar en dolor debido a congestión , falta de sostén o adherencias propias de las cirugías.
  • Dolor procedente del tracto genitourinario como pueden producir las cistitis de repetición o la cistitis intersticial , obstrucciones uretrales, prostatitis, prostatodinia, vulvodinia, dispareunia, infecciones recurrentes. 
  • Dolor procedente del tracto digestivo como son estreñimientos, fisuras,  hemorroides, colon irritable, inflamación de bajo grado.
  • Por causas neurológicas (atrapamiento nervioso) aquí el dolor se describe como más intenso, punzante, difuso , quemazón y es muy limitante. 
  • Dolor musculoesquelético. (Por cambios hormonales, posturales, traumatismos)
  • Factores psicosociales que afectan a nuestro cuerpo (pelvis incluida).

Esto es un resumen de todo aquello que podemos encontrar en esta zona del cuerpo y que puede llevar a un dolor el cual puede acompañarnos durante mucho tiempo sin saber muy bien a donde acudir. Es importante que sepas que independientemente de la zona donde experimentes el dolor (la pelvis y todo lo que engloba aún sigue siendo algo tabú) hay muchas pruebas , profesionales, tratamiento de diferente índole  y pautas que pueden ayudarte. Mejorar la calidad de vida de estos pacientes explicándole y ayudándoles a entender su cuerpo y su dolor debe ser uno de los objetivos principales de la sanidad con los mismos.

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