DRENAJE LINFÁTICO ¿Te notas muy pesadas las piernas al final del día? ¿Estás esperando un hijo y ves cómo tus tobillos se van hinchando por horas? ¿O quizás estás recuperándote de un cáncer y notas acumulación de líquido en un brazo? Convivir con esa pesadez e inflamación constante resulta realmente incómodo y molesto en la …
DRENAJE LINFÁTICO
¿Te notas muy pesadas las piernas al final del día? ¿Estás esperando un hijo y ves cómo tus tobillos se van hinchando por horas? ¿O quizás estás recuperándote de un cáncer y notas acumulación de líquido en un brazo?
Convivir con esa pesadez e inflamación constante resulta realmente incómodo y molesto en la rutina diaria.
En Davinci Fisioterapia nos gusta explicar las cosas de forma clara, sencilla y sin rodeos: el Drenaje Linfático Manual (DLM) es una técnica fisioterapéutica, segura y avalada por la ciencia, diseñada para devolverte la ligereza en tu cuerpo.
¿Qué es el Drenaje Linfático Manual?
Para entenderlo de forma sencilla, nuestro cuerpo tiene una red de «tuberías de limpieza»: el sistema linfático, que no es lo mismo que el sistema venoso. Se encarga de recoger las proteínas y las toxinas que no son necesarias para filtrarlas y eliminarlas.
Si esa red se estropea o funciona más lento de lo normal, el líquido se acumula y aparece la hinchazón (el edema).
El Drenaje Linfático Manual, como hemos dicho anteriormente, es una técnica de fisioterapia manual y suave, que se realiza de forma controlada y a un ritmo lento con el objetivo de guiar a ese “líquido estancado” hacia las zonas de salida o drenaje sanas del cuerpo.
¿En qué situaciones es efectivo?
Aunque sirve para muchas situaciones, en clínica lo aplicamos sobre todo en estos tres casos:
1. Durante el embarazo
Los cambios hormonales y el peso del bebé dificultan la circulación de retorno en las piernas. Esto provoca la típica hinchazón en los pies y los tobillos.
El drenaje ayuda a desinflamar la zona, sin usar ningún tipo de medicamento ni poner en riesgo la salud de la mamá o del bebé.
2. Problemas de circulación
Cuando pasas muchas horas de pie, sentado, o tienes varices y mala circulación, la sangre y la linfa se quedan estancadas en las zonas distales del cuerpo por la gravedad.
El drenaje actúa como una «bomba externa» que reactiva la circulación, elimina la pesadez y alivia la fatiga propia de las piernas.
3. Recuperación tras un cáncer (Linfedema)
Después de operaciones donde se quitan los ganglios (como en el cáncer de mama) o tras recibir radioterapia, el sistema linfático de esa zona queda afectado y el líquido puede acumularse en el brazo o la pierna.
El drenaje linfático es la herramienta principal para disminuir el volumen del brazo o la pierna, quitar el dolor por presión y devolver la movilidad de esa articulación.
Se considera la técnica principal para tratar y controlar el linfedema tras un tratamiento de cáncer.
¿Cómo potenciar los efectos del drenaje en tu día a día?
El tratamiento en el fisio es importante, pero la gestión del edema sigue en casa. Te recomendamos algunas pautas diarias que podrían ayudar:
1. Movilidad activa y bombeo muscular
La contracción de la musculatura funciona como una «bomba natural». Caminar, realizar ejercicios de movilidad y fuerza sin mucha carga activa el flujo de retorno.
2. Elevación declive
Se recomienda elevar las piernas por encima del nivel del corazón para facilitar el drenaje.
Lo podéis hacer al final del día entre 15 y 20 minutos.
3. Baños de contraste
El calor es vasodilatador y el frío es vasoconstrictor. Los baños de contraste ayudan a favorecer la circulación y el drenaje.
4. Uso de medias compresivas
Utilizarlas durante las horas de mayor actividad para evitar que el edema vuelva.
¿Cuándo es el momento de acudir al fisioterapeuta?
No hace falta esperar a que la pesadez o la inflamación limiten tu día a día. Es recomendable acudir al fisioterapeuta si notas sobre todo:
1. Hinchazón continua
Edema en los tobillos, piernas o brazos que no se quita.
2. Sensación constante de presión o pesadez
Pesadez matutina o al final de la jornada que dificulta el movimiento articular natural.
3. Durante procesos de recuperación o cambios
Durante el embarazo, tras una cirugía oncológica con afectación ganglionar o en periodos de inmovilización prolongada.
4. Molestias vasculares secundarias
Es frecuente que los problemas circulatorios puedan producir edema o hinchazón.
En definitiva, tu cuerpo no tiene por qué cargar con esa sensación de pesadez cada día. Un tratamiento a tiempo con un fisioterapeuta especializado cuida tu salud, evitando que las molestias vayan a más y devolviendo la comodidad y la ligereza en tu vida diaria.





