La parálisis facial se produce cuando el nervio facial se ve afectado, alterando el movimiento de los músculos de la cara. Este nervio es el responsable de acciones tan cotidianas como sonreír, soplar o cerrar los párpados, además de regular la producción de lágrimas que mantienen los ojos hidratados y permitir el reconocimiento de algunos sabores.
Hay diversos factores pueden influir en su aparición; el más común es la inflamación del nervio, ya sea por la exposición al aire acondicionado o por una bajada de las defensas que favorece la reactivación del virus de la varicela. Aunque el pronóstico y el tratamiento médico dependen del origen, la fisioterapia desempeña un papel fundamental, ya que mejora el control motor de los músculos afectados y contribuye a acortar el tiempo de recuperación.




